Primer Día
Se inició el Festival
con un lleno total. El Estadio
Olímpico no soportaba
una persona más a
la espera de dos ídolos
indiscutibles: Franco de
Vita y Ricky Martin. Además,
la cita musical también
ofrecía a los zulianos
Vos Veis, al grupo EA y
a unos cuantos invitados
especiales.
Segundo Día
En un día de un
claro ambiente noventero
y liceísta, que tuvo
Guns n' Roses, Bob Marley,
Technomerengue y retroéxitos
del rock nacional y Mtv,
rematado con una banda californianda
que debió venir hace
9 años y que no dijeron
ni "Grraciaz",
Black Eyed Peas se destacó
por tocar largamente, visiblemente
emocionados y con un gusto
por la cultura musical latina
que nos supera, "Suavemente"
de Elvis Crespo fue coreada
sin la más mínima
duda a petición de
los hiphoppers americanos.
A las cinco en punto de
la tarde, y con menos público,
silicón y reggaeton,
el segundo día del
Caracas Pop Festival arrancó
con la presentación
de Papashanty Saund System,
con un sonido que parecía
no complacer el deseo de
los técnicos, pero
con una respuesta efusiva
de parte del público.
30 minutos que se fueron
en 5 temas, “Woo no
no”, “Papashanty”,
“Celebración”,
“Música de
Paz” y “Que
viva el roots” durante
los cuales regalaron 100
discos y presentaron un
acróbata, colgada
del techo del escenario
a tráves de un largo
trozo de tela.
Si en el primer día
del Pop Festival, Franco
de Vita reveló una
cara de venezolaneidad,
Los Amigos Invisibles gozaron
con la otra, de muchísima
más gozadera, encendiendo
la temprana noche del domingo
veinte minutos después
de Papashanty. "Ponerte
En 4", "Sexy",
"Cuchi Cuchi"
y hasta un tema totalmente
en inglés "que
ustedes siempre cantan en
Navidad" fueron parte
de lo que se escuchó
en casi 45 minutos. "A
los que ya nos han visto,
gracias por venir, quienes
nos ven por primera vez,
bienvenidos a la familia".
Tal como se dejó
escuchar por las radios
de logística, media
hora después, los
californianos de Smash Mouth
se montaron sobre la tarima,
dando la patada inicial
con la impelable "I'm
a Believer", para luego
darle rienda suelta a un
montón de canciones
como "All Star",
"Walkin' on the sun",
"Why can't we be friends",
"Padrino", "Wasted",
"Stoned" y "Then
the morning comes"
que reflejan el espíritu
playero y surfista de esta
agrupación. Ska/reggae,
rockabilly, surf y algo
de punk, dosificado en largos
minutos de rock totalmente
digerible fueron la fórmula
de Steve Harwell y su banda.
Versiones de Depeche Mode
y "Jump Around",
de House of Pain, cerraron
la presentación,
signada por la total ausencia
de palabras en español,
un viaje de regreso a los
noventa y canciones que
nadie conocía.
Media hora después,
aparecían en escenario
una banda que midió
su vigencia y popularidad
en la cantidad de palabras
en español pronunciadas.
Música de 20th Century
Fox y "Hey Mamma"
como explosión inicial,
con muchísimas demostraciones
vocales, piruetas breakdance,
extravagancia, y sobretodo,
Fergie.
Los Black Eyed Peas ofrecieron
un show bastante largo,
visiblemente emocionados
y con muchísimo español,
casi discursivos pero carismáticos.
El hip hop experimental
y el gran despliege de la
banda que los acompañaba
estuvo adornado de piruetas
callejeras de Fergie mientras
lanzaba largos y por demás,
potentes líneas de
soul, raperas improvisaciones
sobre el solo inicial de
"Sweet Child O´Mine"
o los primeros acordes de
"No Woman No Cry".
"Shut Up" y "Don´t
Lie", aunque éxitos
conocidos no fueron el tope
del recital, sino la enorme
sinergia creada entre banda
y público gracias
al breakdance, la entrega,
las canciones, los demenciales
cambios de ritmo y la intensa
emoción de los BEP
por Latinoamérica.
Una banda que podría
parecer una sensación
temporal, que se grabó
en la mente de los asistentes,
quienes persistieron a pesar
de la fuerte lluvia hasta
las casi dos horas y media
que los angloamericanos
se explayaron. No se querían
ir.
Tercer día
El tercer día del
Festival empezó con
un claro pensamiento común,
éste es el día
del Rock, él que
vale la pena. El excelente
despliegue de seguridad,
logística, primeros
auxilios y logística
no faltaron ese día,
y la gente accedió
rápidamente al estadio
con suficientes puestos
para beber, comer, y depositar
las consecuencias. Muchísimos
concursos y publicidad,
y nada de lluvia.
Cerca de las 5 pm, Sunú,
provenientes del FNB 2005,
empezaron el concierto.
Por su actual desconocimiento
en las masas, nadie coreó
ningún tema, a diferencia
de todo el resto de artistas
que se presentaron, pero
con igual entusiasmo el
cantante aupaba a la gente
a disfrutar. Cerraron sus
20
minutos con el tema
"Flips" y una
buena descarga en tarima.
Media hora más tarde,
hizo aparición Pablo
Dagnino, Norton Pérez
y los demás Píxel,
quienes aparecían
ante un público con
tattoos, piercings y gelatina.
Aunque la experimentación
continuaba en la consola
de sonido, el baterista
hizo de las suyas mientras
sus compañeros tocaban
temas como "Imagínate",
"Horas muertas",
"Tan cerca" y
"Lejos de ti".
Pablo y Norton, siempre
cercanos al público,
bromistas y pausados, tocaron
los temas uno tras otro.
Agradecieron el apoyo a
su nominación a los
Premios MTV 2005 y al final,
hicieron una declaración
inequívoca, “también
se pueden aplaudir a los
artistas nacionales”.
El tercer día tuvo
teloneros, no compensaciones
nacionales.
Break técnico y
ante la oscuridad característica,
el público hizo alarde
de sus gritos, aplausos
y cámaras de celular
mientras sonaba una introducción
de piano que antecedió
el show del cuarteto gótico
finlandés The Rasmus,
quienes sin demasiados alardes
y con sus bien aprendidas
“¿Cómo
está la vaina? Burda
de fino”, dejaron
en claro su alegría
por estar en Venezuela,
y Latinoamérica por
primera vez. Así,
el bajista no dudó
en cantar, y tocar, un compás
de “Amparito”,
imponiendo un nuevo estilo,
la gaita gótica.
The Rasmus, con más
discos de los que nos pueden
interesar, seis en total,
recorrieron por una hora
ese especie de rock europeo,
entre el poprock y la influencias
heavymetal, clarísimas
en sus intros, con sus puntos
más brillantes en
“No Fear” y
“Guilty” aunque
sin sombreros de plumas
ni poses glam. El baterista
sobresalió notablemente,
y los más jóvenes
fanáticos se deleitaron
con “Lucifer´s
Angel”, “Last
Generation”, “Inmortal”
y “Keep your Heart
broken”. Sinceramente,
de góticos, poco.
La noche pasó veloz,
y aunque Incubus tardó
un poco más en montarse
sobre la tarima, las casi
35 mil personas asistentes
gritaron con furor ante
Brandon Boyd. Con un sonido
que podemos describir como
“bajito” para
compensar los problemas
que enfrentaban con el choque
de frecuencias, especialmente
al mezclar rock con electrónica,
los californianos dieron
alarde de su popularidad,
su capacidad jazzista de
improvisar, y las débiles
murallas del rock tradicional.
Con un set de canciones
que hicieron brincar hasta
a los que sólo hubiesen
visto sus videos e impecables
solos de batería,
percusión, guitarra
y DJ, afrontaron los conceptos
de funk, rock electrónico,
fusión, música
experimental, newmetal y
hasta rock progresivo en
una sola banda. Mostraron
como pocos su capacidad
de ofrecer un espectáculo
total, donde lo sonoro se
acopla integralmente al
show de luces y video, en
un espacio ideal para la
voz de Brandon. Musicalmente,
se fundamentan en un DJ
muy equipado, corazón
y alma de la música,
sin protagonismos excesivos
de músicos que articulan
sus virtuosismos para unir
atmósferas, sentimientos
y energía en canciones,
dando espacio para la improvisación.
Destacable fueron “Pistola”,
“Megalomaniac”,
“A Certain Shade of
Green”, “Are
you in?”, “Nice
to know you” y “Wish
you were here”. Irregular
fue el sonido que tuvieron
en el bis, donde los volúmenes
subían y bajaban
sin mucho sentido. Tocaron
un segundo tema, que sonó
de nuevo “bajito”
pero adecuado, despidiéndose:
“Pardon me”.
El 2005 lo dejó
claro: a los rockeros anglos
les gusta más la
salsa que a los criollos.
Si Good Charlotte escucha
Shakira y The Rasmus e Incubus
aprovecharon la noche anterior
para bailar salsa, seguramente
Slipknot baila reggaeton,
sin los dilemas de ¿bailo
ó soy malote? propios
del metalero bolivariano.
El rock con identidad nacional
no es el neofolklore.