Domingo,
15 de junio de 2003, tres
de las bandas más influyentes
y productivas del rock se
presentaron en el salón
Plaza Real del Hotel Eurobuilding
con ocasión del Día
del Padre e invadieron el
ambiente sensaciones de alejamiento
y de acercamiento emocionales.
“Tres
Clases de Rock” fueron
dictadas por los profesores
menos estrictos: Caramelos
de Cianuro, Fauna Crepuscular,
y Malanga, los cuales
contaron con la presencia
de los discplays Explosión
People y New York People.
El ambiente se sentía
bastante agradable aunque
con poca asistencia, hubo
buen sonido, juegos de luces
bien interactivas y la seguridad
fue excelente.
El frío no dejó
que la gente se quedara por
mucho tiempo en el salón,
pero en lo que comenzó
la famosa canción “Birra”
del grupo Fauna Crepuscular
se subió la temperatura.
El juego de luces fue impresionante,
mientras la gente la cantaba
y el vocalista, Leo, aprovechaba
para refrescarse un poco con
el líquido espumoso.
Los siguientes en presentarse
fueron los músicos
de Malanga que ahora se ven
con mejor escena. Interpretaron
temas conocidos por todos
y cerraron con la súper
popular “Latinlover”
y una multitud de fans enloquecidas
por Ari, el vocalista, ya
que este se bajo de la tarima
un momento para así
acercarse a su público.
Luego
entraron nuevamente en acción
los discplays pero esta vez
con mas duración porque
los chicos ácidos se
habían tardado en llegar,
se sentía la adrenalina
en mayor cantidad, gritos
iban y venían y de
pronto empezó a tocar
los Caramelos de Cianuro.
Las niñas dieron golpes
y profirieron insultos, lo
único que se escuchaba
era “Asier te amo, quiero
estar contigo en los sanitarios”,
fue una locura total, tanto
así que el vocalista
de Caramelos de Cianuro concluyó
aceptando la histeria colectiva
y dijo públicamente
“dejadlas que se acerquen”,
y así fueron complacidas;
mientras sufrieron los representantes
de medios de comunicación
recibiendo golpes y arañazos.
Tres estilos de Rock y decenas
de jóvenes que se escaparon
de la rigurosidad de la fecha,
disfrutaron recitales de varias
horas de duración,
homenaje al padre desconocido.
Actuaron grupos continuadores
de una tradición de
rica instrumentación
acústica y electrónica.
A través de alegorías
musicales, de comentarios
de allegados, los presentes
fueron recomponiendo una imagen
más compleja del padre
en un día fuera de
lo común. |