Desorden
Público, la primera
banda de ska del país,
celebró su mayoría
de edad con un show espectacular
de más de treinta canciones
y la presencia de invitados
súper especiales como
Jennifer Zea, Pablo Dagnino,
Bostas Brain, Emigdio Suárez,
entre otros.
"Ska
de acá" fue el
tema perfecto que dio inicio
a la función, que definitivamente
prometía ser de grandes
éxitos y mucha novedad
tal como anunciaban en el
título del show: "Lo
bueno, lo Viejo y lo Nuevo".
Una noche que apenas comenzaba
y se tornaba bien íntima,
ya que todos los presentes
sentían a Desorden
Público como un orgullo
gigante de ser venezolano,
un representante de los logros,
la perseverancia y el progreso
de la música en nuestro
país y además
un guía perfecto entre
el entretenimiento y la conciencia
social que necesitamos.
Entre
las primeras canciones estuvieron
“El Clon”, “Pólvora
Negra” y la espectacular
"Tokio loco", la
cual muy pocas veces habíamos
tenido la dicha de escuchar
en vivo y de verdad que es
uno de los nuevos temas más
geniales de la banda, con
un estilo bastante sencillo,
cantada íntegramente
en Japonés y una fuerza
en el ritmo ska que es bien
difícil describir.
Luego
se dejaron escuchar "Gorilón",
otra de las nuevas composiciones,
y "Látex",
para que el derroche de energía
de la banda contagiara por
completo al público
quienes bailaban y coreaban
todos los temas. Horacio bañado
en sudor no perdía
tiempo para hacer sus ya conocidos
y chispeantes comentarios,
animando aún más
a los presentes.
El
show también sirvió
para la presentación
oficial de los nuevos representantes
del Desorden: Francisco "Coco"
Díaz, tecladista que
pertenece a la agrupación
El Pacto de Barquisimeto,
y "Magoo" en la
guitarra, integrante de la
banda Shabone Sela.
Después
de invitarnos a "Como
sabroso", llegó
la primera invitada de la
noche, Jennifer Zea, quien
acompañó a Desorden
en la mitad de los años
noventa, e interpretó
el tema "Venus"
mostrando una gran calidad
vocal. Recuerdo como se lucía
hace casi diez años
cuando cantaba “Simmer
Down”, canción
original de Bob Marley.
Con
una pequeña introducción
se inició "El
Hombre con la Pistola",
un tema que no pierde vigencia
como muchos de los interpretados
en la noche. Siguieron con
"Vaivén",
"Diablo", "Zamuro",
"Canto Popular de la
vida y muerte", "Cachos
de vaca" y “Postizo”,
en donde llegó otro
de los invitados de honor
de la noche, Emigdio Suárez,
quien fuera tecladista de
la banda por 13 años
y el cual recibió una
gran euforia de parte del
público en reconocimiento
a su trayectoria y luego tomó
los micrófonos para
interpretar "El racismo
es una enfermedad".
Horacio
se escondió un rato
y dio paso a Bostas Brain
quien junto a OneChot, ambos
del colectivo Papashanty Saundsystem,
llenaron de buena vibra e
improvisación el recinto
mientras sonaba "Engañados".
Así mantuvieron al
público un rato mientras
emergían directamente
del río negro, de lo
más sucio, pero a la
vez imprescindible de la ciudad:
"Los peces del Guaire",
acá hubo una muy buena
coreografía que incluía
a un Horacio en chapaletas
semejando un buzo y el cuerpo
de baile reflejando grandes
peces que nadaban en la tarima.
Luego
de un pequeño descanso
de quince minutos, luces bajas,
ambiente muy tenue y tranquilo
se montaron Magoo y Horacio
con guitarras clásicas
para empezar un pequeño
set acústico, todo
un regalo en su fiesta de
cumpleaños. La sala
se vino abajo cuando los acordes
presentaron "Combate",
"Tiembla" y "Skápate
conmigo", un trío
de hits en épocas distintas.
Terminaron
este set acústico con
el tumbao del "Simón
Guacamayo", acá
ya habíamos escuchado
excelentes solos de los metales
y las tumbadoras del Magnífico
Oscarello, amén de
la energía que derrochaban
Caplís y Horacio al
frente de la banda. En el
siguiente tema los acompañó
Pancho, baterista de Hora
Cero, quien se lució
en la interpretación
de "Zapatos Resbalosos"
cantada por el honorable "Dan
Lee" y acompañados
del primer tecladista del
grupo, Víctor "Loco
Laca" Contreras. Aplausos
a granel, una verdadera locura.
Tema
25: "Hay Cosquillas que
no dan risa”, saltos
y saltos con su particular
sabrosura y seguidamente comenzó
una especial introducción
a la "Danza de los esqueletos"
acompañada de tenebrosas
imágenes del Cementerio
del Sur, lo cual no dejó
dudas sobre lo profundamente
simbólico del tema.
"Black
Market Man" sirvió
para rendir un merecido tributo
al líder de la banda
The Clash, Joe Strummer quien
falleció a finales
del pasado año. Luego
de la melancolía vino
una explosión al evocar
a los "Políticos
Paralíticos",
era inevitable no sacar a
colación la situación
actual del país, todos
pidiendo a gritos "que
se vayan al carajo!"...
la corrupción, la miseria
y la mala administración
pública. Escuchar este
tema luego de tanto tiempo
de compuesto es un verdadero
homenaje, de Desorden para
sus fanáticos y de
la banda hacia ellos mismos,
ya que la perspectiva de la
mayoría de los que
han apoyado la carrera de
los desordenados se basa en
la fiel creencia del compromiso
social, la sinceridad y la
valentía en las canciones
sin darle mucha importancia
a la capacidad de ejecución
o a las fusiones musicales.
El
tema "Mirándonos"
trajo a Pablo Dagnino para
acompañar a Horacio
en la voz, un momento mágico
con dos vocalistas contemporáneos,
dos estilos, un mismo mundo.
Tema
30, y los Desordenados parecían
no agotarse nunca, "Mal
aliento", con la comedia
que caracteriza a estos ya
no tan chicos. Directamente
de la capital la más
que nunca vigente canción
"Valle de balas"
donde Horacio dejó
ver su calidad interpretativa.
"Hardcore
Mambo" con la presentación
de las Rumberas del caos,
un ambiente cabaret con cuatro
chicas voluptuosas que bailaron
al compás de la banda
y un Horacio muy bonachón
con un sombrero festero que
contrastó con la gorra
protestante de Caplís.
La
trompeta del Maestro Rodríguez,
anunció el siguiente
tema, el penúltimo
del set que tenían
preparado, "Allá
cayó" y se cayó
realmente el sitio, pasadas
las dos horas de concierto
la vibra era cada vez más
intensa, la energía
y euforia del público
en su máxima expresión.
Tema 34, la gran pregunta
que muchos se hacen hoy día
"Dónde está
el futuro?", acá
un invitado de última
hora el Druppi Pulido, vocalista
de El Pacto, tomó la
guitarra de Horacio, quien
fue a parar en brazos de su
público literalmente.
Todos los invitados en tarima
y con una verdadera fiesta
daban por terminada la función.
Después
de una ovación de más
de cinco minutos, los Desordenados
se retiraron, pero ante el
clamor del público
que le pedían a gritos
"Una más y no
jodemos más" retornaron.
Regalaron dos temas más.
Dedicado al periodista William
Padrón, "Cursi",
tema que no pudieron terminar
porque simplemente tenían
años sin ensayarlo.
Tema 36, "Truena, truena".
Acá pasadas las once
de la noche sí les
llegó el momento de
finalizar después de
complacer a todo el mundo
y de entregar lo mejor de
sus dieciocho años,
esperando cosechar aún
más triunfos y con
lo que demostraron que no
sólo están hechos
de calidad sino de sencillez
y amor hacia sus fanáticos. |