El primer
día del Festival Nuevas
Bandas arrancó el Circuito
Occidente, “In a Cold
Room” de Maracaibo,
con un estilo cercano al emorock
pero con elegantes arreglos,
haciéndola original
y atractiva. Buena pinta y
puesta en escena, un vocalista
que recorría la tarima,
cantó mucho en limpio
y algunos gritos sin estridencias,
un cambio refrescante. El
bajo volumen del sonido dejaba
al público a media
máquina, creando un
inicio tibio y poca atención
para esta agrupación
que debería volver
pronto a Caracas. Más
entusiasmo que potencia.
Entre banda y banda, el
primer día desde
la segunda tarima del festival,
Cardopusher reventó
las neuronas de los asistentes
con una brutal mezcla a
volúmenes insensatos
pero agradables de clásicos
de la música universal
a tráves del click
and cut, drum n bass y noise,
en un ambiente de IDM (Intelligent
Dance Music), algo como
bailar sin la inconciencia
del perreo.
Bajó la electrónica
demente y se montó
Volta, de Puerto Ordaz,
del Circuito Oriente. Apenas
se montaron, notabas que
la selección de este
año rondaba por la
música experimental
y alternativa. Rock and
roll auténtico pero
con bases electrónicas,
Volta tuvo un poquito de
mejoría por las cornetas
y algunos brincaron entusiasmados
junto a un guitarrista que
cantaba desde un lado de
la tarima y finalizó
con una descarga emocionada,
tirado en el piso. Emotivo,
pero sin pena ni gloria.
Volvía la ruiditrónica,
dabas una vuelta, comías,
bebías, te despedazabas
por el montón de
Rolling Stones que regalaban,
preguntabas por discos y
libros mientras la música
de laptop permitía
que los locales de P-Zoom
entraran en escena. Rock
duro y postgrunge, con letras
en inglés, una vocalista
femenina de gañote
y mano suelta en la guitarra.
El ingeniero de sonido despertó
y la gente gritó
eufórica mientras
se formaba la primera buena
olla. Muy poco tiernos piropos
rockeros y bastante tripeo.
Ramón Castro apareció
para decir por fin algo
que nos importaba: Bacalao
Men se montaba en la segunda
tarima presentando su nuevo
disco. Una vez allá,
un poco golpeado por el
entusiasmo vacuno de los
asistentes, los guapachosos
jazzistas tocaron un corto
set con temas como Bicicleta
Intergaláctica, el
coreadísimo Comegente,
El nuevo bugalú que
me sonó aburridamente
similar a Los Amigos y cerraron
con la inevitable y graciosa
Cucaracha. Par de metales
invitados, una tarima muy
pequeña para estos
virtuosos y el bautizo del
disco.
Luego, en la principal
estarían los últimos
concursantes de la noche,
Vielma ha hurtado las porras
de Mérida, por el
Circuito Los Andes. Un power
trío más un
percusionista enloquecido,
reventaron con poquísimas
letras, rock, blues y canciones
de títulos tan locos
como su propio nombre. Cuándo
el guitarrista anunció
“Tripeo para guitarra
y saxofón en Fa mayor”
y el bajista tomó
el saxo, pensé que
cualquiera podría
ganar sin odios excesivos.
Acabado el concurso, aparece
KP9000 durante 40 minutos
con su conocida cumbia /
hip hop / drum n bass que
se me hace menos interesante
cada vez que los veo. Vale
destacar que al ser invitados
del Festival en lugar de
concursantes, son sus verdaderos
ganadores y consentidos.
Seguramente estarán
en el Rock en Ñ,
nuevos compilados NB y los
Premios Pop and Rock, como
en otros años ha
pasado con Papashanty, Vagos
y Maleantes, Todosantos
y Sala de Leb. Los concursantes
son relleno, los invitados
como Solares son las estrellas.
Vuelve la segunda tarima,
esta vez con Repe, unos
tipos que hacen algo como
britpop con secuencias,
que intenta también
ser power trío con
invitados en tarima para
los teclados y segundas
guitarras. Buena descarga,
pero sonó a Adulto
Contemporáneo, FNB
grabaciones debió
tomar en cuenta a otra gente.
Por fuentes cercanas a la
banda, supimos que Billy
Se Fue rechazó una
proposición discográfica
similar. La misma fuente
nos reveló que ante
la enfermedad del cantante
de los colombianos de Superlitio,
quienes no se pudieron presentar,
fueron llamados una noche
antes, alrededor de la 1
de la madrugada para salvar
la patria. Nos quedamos
esperando lo que anunció
MTV en sus noticias, y las
plumas, sexo y rock and
roll fueron recibidos con
gratísima sorpresa,
gritos y furor. Pocos insultos
para lo acostumbrado, una
versión rápida
de Skin con alitas y la
declaración de Alz
de que “ojalá
este año si ganemos,
sino volveremos el año
que viene”. ¡Qué
bueno es perder el Nuevas
Bandas! Pocos temas dada
la poca antelación,
pero se salvó el
día.
El segundo es mejor
El segundo día comenzó
con un sonido mejorado y
un retraso por culpa de
la lluvia que costó
muy caro. El concurso abrió
con unos cortos 15 minutos
de lo mejor de todo el Festival,
los caraqueños de
E.M.B.A.S., un híbrido
musical de infinitas influencias
que arrancó gritos
con su excelente interpretación,
el protagonismo de su violinista
y los bien logrados ambientes
creados por el tecladista.
Nada de electrónica,
nada de rock distorsionado,
nada de fusión latina.
Esto era como Gaélica
con Staind, así me
crucifiquen por la comparación.
¡Otra, otra, otra!,
y era una concursante. Auguro
que esta es la banda que
sin ganar revivirá
lo que ha hecho Sónica,
Ohmio y BSF.
Lo que hizo anoche Cardopusher
ahora le tocaba a Jimmy
Flamante, pero más
ambiental. El turno era
ahora de Mochuelo del Circuito
Centro. Estos valencianos,
cargados de pop electrónico
y una sutil voz femenina
interpretaron de forma impecable,
aunque la cantante sobreactuara
y cantase muy bajito, quizás
por el nerviosismo. Aún
así, su talento,
su belleza y la puesta en
escena les hizo finalmente
acreedores del premio mayor.
Entre los concursantes,
quedaban tan sólo
los caraqueños de
Sunú, quienes con
broche de oro aseguraron
que el jurado deliberará
por más de dos horas
antes de dar el galardón.
Abrieron con muchísima
energía, haciendo
gala de algo que podríamos
llamar Punk Tropical, pues
los riffs melódicos
y distorsionados fueron
matizados con un percusionista
que bailó sobre las
congas y tocó tambor
costeño al más
puro estilo de la celebración
de 15 años que se
efectuaba, mientras el vocalista
usó diferentes instrumentos
de percusión durante
el show. La frescura, diversión
y guitarreo fueron las herramientas
para que la gente aplaudiese,
riese, bailase y aprobase
una banda con falta de ensayo
y demasiada alma, pero una
originalidad indiscutible.
La segunda tarima, por
retrasos tuvo esta vez sólo
a Repe, y luego una reunión
de Seguridad Nacional. Mucha
actitud, música ya
envejecida y comentarios
ácidos. Un set de
clásicos y un nuevo
tema, Joroporoll que los
revitaliza y promete entrar
como un resorte en las listas
de popularidad de la radio
juvenil.
La ahora llamada Muestra
Electrónica del Festival
contó como invitados
de este año a RA
Visual Sound, una propuesta
sonoro-audiovisual que existe
a la sombra de los grandes
pioneros, Babylon Motorhome
¿Cuándas bandas
electrónicas locales
y latinoamericanas que mezclan
“los ritmos afrocaribeños
y las sonoridades latinas
con influencias anglosajonas
de vanguardia” se
necesitan para que haya
originalidad? Verlos y escucharlos
es demostración de
gran calidad de trabajo
pero repiten la fórmula
de la fusión del
dance latino con el último
disco inglés que
se compraron.
Lo más malo de la
noche se encarnó
en los argentinos de Mat
Urano, que dejaron saber
que Félix Allueva
tiene amigos en toda Iberoamérica,
que bueno que algunos son
Juanes y Bunbury, que malo
que otros sean Mat Urano.
Nuestras esperanzas estaban
depositadas en el cierre
que daría Papashanty
Saund System, aunque problemas
de permisología con
la Alcaldía de Chacao,
que casi embroma el festival
a pocos días de su
realización, permitió
que apenas tocaron dos temas:
Woo no no y Música
de paz, inmensamente coreada
por casi la totalidad del
público. Los 8 invitados
especiales se redujeron
a la aparición en
la guitarra de Horacio Blanco
y la promesa de un toque
gratuito muy pronto, para
compensar el esfuerzo y
el mal trago.
Van 15 años del
Festival Musical más
importante de Venezuela,
quienes ahora cuentan entre
sus aliados a CONATEL, SACVEN
y Amnistía Internacional,
dándole una mejor
imagen institucional, dada
su excelencia para elegir
ganadores efímeros,
elevar a invitados y bandas
que “llegan de segundo”
y fomentar todo un movimiento
musical venezolano de élite
que aún no responde
a lo más básico
del mundo musical, darles
lo que el público
quiere escuchar. Con un
montaje menor al del año
pasado, menos espectáculo
y ningún homenaje,
mucho papelillo al final
de cada noche, un único
puesto de comida, mucha
cerveza, excelente mercancía
y un video de 15 años
ambientado por una tema
original de Miguel Noya
que dejó saber que
no tienen material audiovisual
suficiente para un buen
cortometraje, menos para
un documental. Aún
así, seguiremos asistiendo,
porque siguen dando tarima,
creando circuitos e importando
música, dándole
atención en los medios
a bandas desconocidas, así
sean relleno. Y porque hay
que ir a todas las películas,
las gringas y las alternativas,
para hablar con propiedad.
¡Que no te lo cuenten!