Hasta
ahora, habíamos recibido
excelentes noticias sobre
grandes nombres del metal
en Venezuela, pero la música
extrema aún tenía
hambre por alguno de sus
monstruos. Y anunciaron
a los reyes del thrash metal,
¡Slayer! Algo increíble,
parecia que no sucedería.
Yo personalmente tenía
15 años esperando,
desde que compré
mi copia de Seasons in the
Abyss. Y así era
casi todo el público.
El concierto contó
con un Poliedro abarrotado
de furiosas hordas del metal,
listas para la brutal presentación
de Slayer, y una zona de
arena bastante concurrida
en comparación con
Helloween, cuando apenas
esta tenía una centena
de personas. Esa noche no
los dejarían bajar.
La tarima ya daba un aviso
de que tendríamos
a la banda de nuestros sueños:
24 Marshalls para guitarra.
La noche arrancó
con La Cándida Virgen,
una banda que casi ninguno
conocía en la audiencia
y que causó cierta
atmósfera de rechazo
y duda semanas antes del
concierto por no estar integrada
al movimiento de bandas
extremas, cuándo
se esperaba para Slayer
bandas más reconocidas
dentro de la escena. Sin
embargo, estos caraqueños
que presentan su disco,
Power of Pain, una colección
de temas de estilo power
metal noventero, no dudaron
en mostrar una versión
más ruda de si mismos
y su música, que
incluyó su versión
de “Another Brick
of the wall”, de Pink
Floyd, y el público
lo aceptó, aprobó
y aplaudió, a su
estilo brutal, claro.
Escasa media hora más
tarde, algunos gritos de
emoción incontrolable
a un lado de las gradas
nos avisó de forma
adelantada, que los americanos
caminaban hacia la tarima,
y 5 segundos después,
al apagarse las luces, el
Poliedro tembló en
sus cimientos con los alaridos
de los venezolanos “slayerizados”.
Lombardo, Araya, King y
Hanneman dispararon en seguida,
“Darkness of Christ”,
y empezó un show
que difícilmente
podremos rememorar con palabras.
Los bombos de Dave sonaban
impresionantemente fuerte,
los solos intercalados de
Jeff y Kerry fueron perfectos
y sus pintas tal como lo
esperábamos, la voz
de Tom sonó clarísima
y potente, y aunque sólo
usara dos frases en español,
una para quejarse de que
les lanzaran cosas a la
tarima, y luego para agradecernos
nuestra basura, el concierto
llegó a niveles de
total incredulidad. Fue
el Valhalla allí
mismo.
Slayer no cayó en
la torpeza de tocar montones
de temas de su más
reciente álbum, y
en su lugar, casi sin descanso
tocó sus grandes
clásicos, usando
muchísimos temas
del Seasons in the Abyss
(1990), dejando para el
final el súper clásico
Angel of Death.
Algunos de los temas que
el cuarteto explosionó
fueron: Disciples, War Ensemble,
Spirit in black, Silent
scream, Raining blood, Chemical
warfare, Cult, Blood red,
Dead skin mask, South of
heaven, Season in the abyss,
Hell awaits, Jihad y God
send death.